
Hace algunos meses, un amigo del ministerio se encontraba en una situación económica muy difícil. Tan grave era su situación, que su familia ni siquiera tenía dinero para comprar pan. La alacena estaba vacía, no había dinero ni comida.
Lo único que este amigo quería hacer, era escaparse de esa situación. ¿Alguna vez ha sentido el deseo de escaparse por un tiempo para poder librarse, aunque sea un poco, de las presiones cotidianas de la vida? Si usted siente el deseo de escapar, entonces, puede ser que esté sufriendo de esclavitud financiera en su vida económica. Si siente que debe salir o escaparse de la situación en la que está o que “necesita unas vacaciones”, mudarse, cambiar de ciudad o país. Entonces, es tiempo que le haga caso a las señales de advertencia en su camino financiero, abra sus ojos y ponga atención.
-“Ya no guanto más, me quiero mudar para otro lado. Debo comenzar de nuevo…”, dice la gente. Si usted se siente de esa manera, es posible que esté pasando a través de problemas financieros bastante serios y esta es una señal de peligro que no puede ignorar. Sin embargo, si tiene ganas de escapar, no lo haga. No necesita hacerlo.
El problema está en que nosotros no queremos solucionar los problemas internos de nuestra vida. Recuerde que la forma en la que nosotros manejamos nuestra vida financiera es solamente una muestra externa de las cosas que están ocurriendo en nuestra vida espiritual interna.
El problema financiero que usted tiene no es la causa, sino el efecto de un problema más serio y profundo. En este caso, es un problema filosófico y espiritual de cómo está encarando su vida financiera.
Debe arreglar esa situación interna en su vida, de lo contrario, lo que va a ocurrir es que va a juntar todas sus cosas, las va a poner en su maleta y se va a mudar a otro estado, ciudad o país, y de aquí a cuatro o cinco años va a estar en la misma situación en la que se encuentra el día de hoy. El problema no son las circunstancias económicas que está viviendo el país en este momento. El problema está dentro de nosotros mismos.
Muchas veces, cuando las cuentas se acumulan, los padres ayudan a los hijos jóvenes; la esposa consigue otro trabajo; el esposo consigue un segundo trabajo, y todos trabajan para aumentar la cantidad de entradas dentro de la casa. Pero eso no soluciona el problema. El problema no está en ganar más, sino en gastar menos.
Proverbios 17:1 dice: “Más vale comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia”. En otras palabras, eso es mucho mejor que estar lleno de provisiones, que manejar un buen auto, que vivir en un barrio exclusivo y que vestir sofisticadamente… Mejor vivir sencillamente que estar peleando todo el tiempo.
Entonces, aprendamos a vivir dentro de nuestras posibilidades. Cuanto más el Señor nos dé, más vamos a poder gastar. Pero hasta que el Señor no nos dé más y no incremente la cantidad de entradas en nuestro presupuesto familiar, debemos aprender a manejar nuestra vida familiar de acuerdo a Su provisión y a Su bendición.
Los problemas con el dinero son síntomas externos de problemas internos más profundos. Tenemos que aprender a poner ciertos límites a nuestro nivel de gastos y a manejar nuestra vida de manera ordenada.
Si tiene deseos de escapar, no lo haga. Cultura Financiera puede ayudarle a conseguir las herramientas para salir de esas deudas. Estamos para ayudarle.
El Instituto para la Cultura Financiera:
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