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La Deuda del Tiempo

En el mundo de las finanzas hay un tema muy común: el de las deudas. Muchos de los problemas que enfrentamos en nuestros días se deben, en gran parte, a la presión que ejercen las deudas. Pero existe otro tipo de deuda que nos afecta más allá de lo imaginado…

Hablemos de la deuda del tiempo. Desde que comenzamos la escuela experimentamos la presión de la deuda de tiempo. Por cada materia nos exigen trabajos que debemos terminar en determinado día, y generalmente, esperamos hasta último momento para hacerlos. Durante ese tiempo nos sentimos presionados y terminamos haciendo un trabajo a medias, pero terminamos.

Cuando nos casamos también aplicamos este tipo de deuda a nuestra relación de pareja, y más adelante con nuestros hijos. El esposo empieza a trabajar más en al oficina, pasamos menos tiempo en casa y finalmente comenzamos a sentirnos distantes. Los problemas comienzan a surgir por aparentes tonterías, pero si analizamos el caso, nos daremos cuenta que tenemos una deuda de tiempo con la familia.

El libro titulado “Etapas del matrimonio”, señala que la mujer necesita sentirse segura y que la manera de lograr este objetivo es pasando tiempo, no sólo ratos, con ella y con los hijos. Para alcanzar la sanidad financiera tenemos que establecer prioridades familiares correctas.

Me gusta usar esta ilustración cuando pensamos en cuestiones espirituales: ¿Quién es más importante: Dios Padre o Cristo? Algunos dirán que Dios Padre es más importante, es el Juez, es el Padre. Otros dirán Cristo, Él padeció la cruz, fue quien pagó con su vida por nuestra salvación. Sin embargo, Dios Padre y Cristo son un solo Dios, diferentes roles pero un solo Dios.

Y si ahora le pregunto: ¿Quién es más importante: el esposo o la esposa? Algunos dirán que el esposo porque él gana el dinero y trabaja afuera. Otros dirán la esposa, porque ella cuida los niños, mantiene el orden y la estabilidad en el hogar. Entonces, ¿quién es más importante? La Biblia declara que los dos son una sola carne. Es indispensable establecer prioridades familiares correctas para salir de todo tipo de deuda, ya sea en la familia, en el ministerio, en el trabajo o en las finanzas.

Quizás usted se pregunte: Si estas prioridades entran en conflicto ¿cómo sé cuál de ellas reducir o eliminar? La Biblia dice: “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad, no un neófito”.

El balance en la vida se logra con prioridades familiares correctas. Si usted está trabajando demasiado y descuidando a la familia, ¿cuál de estos cede? Si usted está involucrado en la Iglesia, pero descuida a los suyos ¿cuál de estos debe ceder? Al establecer prioridades correctas nuestro estilo de vida reflejará el impacto de estas prioridades, entonces la bendición de Dios podrá fluir dentro de nuestra familia.

“La bendición de Dios es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Pr. 10:22).

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