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SACARLE LA VUELTA A LO PLANEADO

Si está cansado de llegar a fin de mes sin dinero y quiere mejorar su situación económica, tendrá que tomarse un tiempo para hacer un plan de control de gastos.

Uno de los primeros pasos es hacer un plan a corto plazo. Los planes a corto plazo son los que vamos a hacer para saber cómo vamos a estar manejando nuestro dinero en los próximos seis a doce meses. Observaremos cómo se nos va el dinero ahora y vamos a pensar qué tipo de arreglos podemos hacer a la forma en que manejamos el dinero para reajustar nuestros gastos de una manera más efectiva.

Para hacerlo vamos a necesitar desarrollar un plan para gastar nuestro dinero al que normalmente llamaríamos “un presupuesto”. Armar un presupuesto familiar (y personal) es un proceso tan sencillo que cualquier persona lo puede llevar a cabo. Pero al mismo tiempo, es una herramienta poderosa para llegar al final del mes y cumplir nuestras metas de prosperidad integral.

Es importante aclarar, sin embargo, que un plan para gastar nuestro dinero no necesariamente tiene que incluir un presupuesto, especialmente en países con altos niveles de inflación.

Como ejemplo tengo un amigo que se llama Juan Pablo. Es un profesional que vivió en la República Argentina durante los años difíciles de la hiperinflación. Juan Pablo no tenía un presupuesto familiar, pero tenía un plan para gastar su dinero.

Todos los meses, cuando cobraba su sueldo de profesional, lo cambiaba inmediatamente en dólares norteamericanos. Digamos que le alcanzaba para comprar mil dólares. Colocaba los dólares en un sobre y con su tarjeta de crédito compraba inmediatamente todo lo que necesitaba para vivir ese mes. Supongamos que se gastaba los mil dólares en esos gastos a principio del mes.

La tarjeta demoraba cuarenta y cinco días para cobrar esas compras. Para ese entonces, con la tremenda devaluación del peso, el dinero que había gastado un mes y medio atrás ya no valía mil dólares. Ahora valía unos seiscientos o setecientos solamente.

Entonces Juan Pablo, para no tener que pagar intereses astronómicos, cada mes religiosamente tomaba del sobre que tenía debajo de la cama, los seiscientos o setecientos dólares que necesitaba cambiar para pagar completamente su deuda, y automáticamente se quedaba con ¡trescientos o cuatrocientos dólares en el bolsillo!

Esta es una historia real. En el momento en el que la mayoría de la gente en Argentina estaba en una situación de crisis, Juan Pablo ahorraba hasta cuatrocientos dólares por mes y pudo comenzar a construir su casa. Es cierto que no todos los argentinos eran profesionales y ganaban el sueldo de mi amigo, pero la moraleja de la historia es que Juan Pablo tenía un plan: entendió la situación en la que se encontraba y le encontró “la vuelta” al asunto.

Si está cansado de llegar a fin de mes sin dinero haga un plan para controlar sus gastos, entonces, usted reinará sobre su dinero y no permitirá que el dinero reine sobre usted.

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