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¿CÓMO MANEJAR SU DINERO? | ¿QUÉ ACTITUD TENER HACIA EL DINERO?

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La mayoría de personas, incluso muchos cristianos, ignoran la importancia de la planificación financiera. Muchos creen que no tienen la necesidad de organizar sus recursos. Piensan que es irrelevante hacer un plan de gastos que los ayude a controlar sus egresos económicos. Otros, en cambio, le dan a esto tanta importancia que llegan al nivel de medir la benevolencia de Dios según sus posesiones materiales.

Como seguidores de Cristo, tenemos que desarrollar una actitud bíblica respecto a las finanzas. En la Biblia existen más de dos mil referencias que se relacionan con este asunto. Jesús usó 49 parábolas para tratar este tema. Además, 49 versículos de los 109 que forman el Sermón del Monte también hablan sobre finanzas.

El dinero afecta a la calidad de vida de nuestra familia y la de los que amamos. Sin embargo, necesitamos reconocer que nuestros recursos financieros son solo herramientas que Dios pone en nuestras manos para que las administremos. Un día tendremos que rendirle cuentas de todo lo que nos dio.

Muchos cristianos no planean su vida financiera, incluso ignoran lo que la Biblia enseña al respecto. Como consecuencia de ello, la prosperidad y el éxito los evaden y viven perturbados, preocupados y ansiosos por el dinero. No duermen bien debido a la tensión que les generan sus deudas y compromisos financieros.

Entonces, ¿qué actitud debemos tener en cuanto al dinero y su manejo? Algunos creen que deberíamos dejar nuestra vida financiera exclusivamente en las manos de Dios, rehusándonos a hacer un plan financiero. Muchos “espiritualizan” este asunto para justificar su falta de disciplina. Declaran que «si Dios quisiera que tuvieran éxito, se despertarían un día y encontrarían un paquete de dinero debajo de la cama o una maleta llena de lingotes de oro en la puerta de la casa y así alcanzarían la independencia financiera instantáneamente». Como es lógico, la Biblia no apoya esta idea. ¡El dinero no caerá del cielo! Dios manda que trabajemos y planeemos con el fin de proporcionarle lo suficiente a nuestra familia para cubrir sus necesidades. También pide que confiemos en Él para mantener una administración financiera sabia y saludable.

En lo económico, la actitud del cristiano respecto al dinero debe ser diferente. El Señor nos enseña a vivir nuestra vida en los valores eternos. En Mateo 16, versículo 26, Jesús dice: «¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?, ¿o qué se puede dar a cambio de la vida?». En la parábola del hombre rico y el mendigo, nos enseña que los que acumulan riquezas lo perderán todo. Esta idea contrasta con la era materialista en que vivimos, esa que hace que las personas midan sus valores y los de los demás según su habilidad para ganar dinero, adquirir bienes y tener inversiones.

Dios nos recuerda en Lucas 12, versículo 15: «¡Tengan cuidado!… Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes». Necesitamos evaluar nuestras actitudes financieras, nuestras inversiones y nuestras posesiones de acuerdo con la palabra de Dios ¿Realmente somos propietarios de los bienes y del dinero que pasa por nuestras manos? o ¿somos administradores, personas en las que Dios confía para cuidar de estos bienes que pertenecen al que un día exigirá que le rindamos cuentas?

Todo lo que tenemos en este mundo debe administrarse con sabiduría y temor. Estas posesiones no nos pertenecen, son de Dios y nosotros somos sus mayordomos. El Señor nos ordena en Mateo 6, versículos 19 al 20: «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen tesoros para sí en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar». ¡Tengamos la actitud correcta hacia el dinero!