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“GUÍA PARA CONTROLAR SUS GASTOS” | ES HORA DE HACER UN PLAN DE GASTOS FAMILIAR

“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.” Dijo el sabio Salomón en el libro de los Proverbios, capítulo 16 versículo 3.

Si usted está casado/a, es imperativo que juntos, como pareja, desarrollen un plan de gastos para su vida económica familiar.

Hacer un plan es el primer paso hacia la prosperidad integral. Si no desarrollan un plan como pareja, no van a lograr ponerse de acuerdo y las tensiones en su matrimonio, por asuntos de dinero, seguirán repitiéndose. De hecho, más del 80% de las parejas que se divorcian, apuntan a las finanzas como factor contribuyente a su desilusión matrimonial. Sin un plan, mi querido amigo, el caos es rey. Y el caos, nunca produce buenos resultados.

Para que un plan funcione ambos tienen que estar comprometidos a cumplirlo.

Le quiero dar algunos principios generales que funcionan y que usted puede aplicar a su vida personal. Cada familia es un mundo y maneja su situación financiera de manera diferente. Usted a su manera y yo a la mía. Usted viviendo en su ciudad y nosotros viviendo en la nuestra. Entonces, el primer principio es: cada uno de nosotros debe desarrollar un plan propio.

Quiero animarle a que haga un plan a tres, seis o doce meses, y que funcione para su familia. En algunos de los recursos que ofrecemos gratuitamente, como “La Guía para controlar sus gastos”, sugerimos porcentajes para cada área de gasto: vivienda, transporte, educación, ahorro, etc. Dichos porcentajes son ejemplos de cómo aplicar los principios bíblicos a nuestras finanzas.

Las familias que viven en Canadá, Estados Unidos o Puerto Rico pueden usar los porcentajes que utilizamos como ejemplo. Pero si usted no vive en estos países, y está sujeto a la hiperinflación de nuestra Latinoamérica, lo importante no es gastar dentro de esos porcentajes, sino que cuando usted sume los porcentajes de todas las categorías de gasto, la suma le del 100% de su salario mensual, y no el 110 o 120%. Si sus gastos exceden su ingreso, de seguro ya carga con el monstruo de la deuda por dondequiera que vaya. Por más que se lo quiera quitar de encima no va a poder porque sus gastos exceden sus ingresos.

Se cuenta la historia de un señor que no tenía una relación personal con Dios. Este hombre estaba viajando con algunos amigos por el campo. En un descanso, se sentó al borde de un pozo de agua, y al sentarse, se cayó.

Mientras iba cayendo al pozo gritó: “¡Señor, si tú me salvas te voy a servir por el resto de mi vida!”. Cuando llegó al fondo, se puso de pie y se dio cuenta de que no se había roto nada, estaba bien. Entonces dijo: “Gracias, Señor, ahora te voy a servir por toda mi vida”. De ahí en adelante, dedicó el resto de su vida a empujar gente ¡para que cayeran dentro del pozo de agua y aceptaran al Señor en sus vidas!

El ejemplo es algo risueño, pero la enseñanza es seria: lo que funciona en mi circunstancia familiar, no necesariamente funcionará en la suya. Guíese por los principios bíblicos.

Por ejemplo, el principio bíblico nos enseña que debemos planear durante el verano de nuestras vidas para cuando llegue el invierno. En Estados Unidos, quizás usted tenga un plan de retiro. En Argentina, tal vez usted compre algunas propiedades y las alquile, o quizás tenga muchos hijos y confíe en que ellos le cuidarán cuando llegue a la edad madura. Lo importante no es cómo lo haga… ¡lo importante es que usted tenga un plan económico familiar! Si no lo ha hecho todavía, permítame animarlo a usted y a su cónyuge a que hoy mismo hagan un plan de gastos familiar. Consulta la guía para hacerlo en nuestro sitio web.